Sobre la violencia del mundo: una conversación con Regina José Galindo

La artista guatemalteca habla sobre el proceso de hacer arte como una forma de dar testimonio de la injusticia.
Regina José Galindo. Tierra. 2013

Regina José Galindo. Tierra. 2013

En su trabajo, la artista guatemalteca Regina José Galindo (1974) somete su cuerpo a las experiencias de otros. A través de proyectos que combinan investigación y performance, Galindo alude a problemáticas de su país natal, pero también a la violencia ejercida desde distintas estructuras de poder a nivel global.

Dos obras de Galindo en la colección de MoMA ejemplifican la diversidad de su práctica. En 2008 Galindo llevó a cabo America’s Family Prison (Prisión familiar de Estados Unidos), en Estados Unidos: la artista, su esposo y su pequeña hija vivieron durante 24 horas en una celda producida por la industria de las prisiones privadas. La obra final es un video documentando la cotidianeidad de la familia en prisión. Dos años más tarde, Galindo realizó Looting (El saqueo), una obra para la cual contrató a un dentista en Guatemala para que le hiciera agujeros en las muelas y los rellenara con oro nacional. Luego, Galindo viajó a Alemania, donde un médico extrajo los empastes de oro que le habían colocado. La obra final es un conjunto de ocho pequeñas piezas de oro.

Aunque America’s Family Prison y Looting abordan situaciones distintas, lo que queda claro en la conversación con Galindo que aquí reproducimos es que ambas evidencian la violencia que define las relaciones entre países colonizadores y colonizados a través de los circuitos de extracción, tanto de recursos naturales (como el oro, por ejemplo) como a través de las formas contemporáneas de la esclavitud. Sobre este punto en particular, investigaciones recientes han revelado que en los Estados Unidos las prisiones constituyen una industria millonaria que crece gracias al trabajo forzado de los prisioneros. Además, en ambas obras, Galindo alude a la pérdida de la tierra y a los procesos de migración forzada que dicha pérdida produce.

Asimismo, la entrevista discute un tercer proyecto de Galindo, Tierra (2013), en el cual la artista continúa su exploración acerca de las conexiones entre explotación de vidas humanas y de recursos naturales. El video muestra a la artista en un campo: está de pie, desnuda y quieta, mientras una excavadora va haciendo un enorme pozo en la tierra a su alrededor, dejando en pie solamente un pequeño fragmento de tierra en el que ella se sitúa. Con esta obra, recientemente adquirida por MoMA gracias a la donación de Mario Cader-Frech y el Latin American and Caribbean Fund, Galindo reinterpreta un episodio de las masacres a pueblos indígenas que obtuvieron visibilidad durante el juicio al ex-dictador Efraín Rios Montt en 2012.

Esta conversación forma parte de una serie de entrevistas con artistas cuyas obras llegaron al MoMA en 2017 como parte de un grupo de 90 obras de arte contemporáneo donadas por Patricia Phelps de Cisneros. El tema de esta serie de diálogos explora las relaciones del arte con el territorio y la naturaleza; tema que paralelamente fue elegido como foco de investigación del Instituto Cisneros para el período 2020–23.

This interview is also available in English.

Madeline Murphy Turner: ¿Cómo concebiste America’s Family Prison?

Regina José Galindo: Durante una charla que di en una universidad en los Estados Unidos conocí a una periodista que me preguntó acerca de las cárceles para migrantes centroamericanos. Yo no tenía conocimiento de esta situación y no pude responderle. Meses después fui invitada a una residencia en ArtPace, San Antonio, Texas. Sin embargo, tenía una hija pequeña y no estaba segura de poder aceptar. La noticia de la residencia me alegraba, pero no podía pensar en dejar a mi bebé por dos meses. Estando en esta encrucijada, no habiendo dicho que no pero tampoco que sí, comienzo a investigar y trabajar pensando en encontrar una solución. En este momento me topo con una noticia en Internet sobre las prisiones para centroamericanos ubicadas a lo largo de la frontera de Texas y me acuerdo del comentario de la periodista. Entonces me meto de lleno a buscar información y me encuentro con la terrible realidad de estas prisiones privatizadas para familias centroamericanas, cárceles pensadas estratégicamente para ser habitadas por familias completas de migrantes, incluyendo bebés. Doy con una fotografía del centro T. Don Hutto, ubicado en Taylor, Texas, con una cuna en la celda y encuentro entonces la respuesta que estaba buscando.

Desde la izquierda: Regina José Galindo. America’s Family Prison (Prisión familiar de Estados Unidos), vista de instalación, ArtPace, San Antonio, Texas, 2008; Regina José Galindo. America’s Family Prison (Prisión familiar de Estados Unidos). 2008. Video (en color, sin sonido)

Desde la izquierda: Regina José Galindo. America’s Family Prison (Prisión familiar de Estados Unidos), vista de instalación, ArtPace, San Antonio, Texas, 2008; Regina José Galindo. America’s Family Prison (Prisión familiar de Estados Unidos). 2008. Video (en color, sin sonido)

Continúo con la investigación y me encuentro con que hay toda una industria carcelaria que se dedica a comercializar artículos y productos para este negocio floreciente de las prisiones privatizadas para migrantes indocumentados provenientes del triángulo norte (Guatemala, El Salvador, Honduras); hay inclusive ferias que las promocionan.

Procedo a escribir la idea del proyecto y la presentó al curador Riley Robinson. Mi propuesta incluía además la anotación que para poder producir el trabajo yo debía viajar a San Antonio con mi familia, con mi hija de pocos meses y mi esposo, ya que para que la pieza funcionara toda la familia debía participar. La institución acepta mi propuesta.

Lo primero que hice al llegar a San Antonio fue contactar grupos de activistas trabajando con este tema. Hicimos un viaje al centro T. Don Hutto y participé de una protesta pacífica. La prisión estaba completamente resguardada y estaba prohibida cualquier visita.

Paralelamente contactamos con la empresa que produce artículos para el negocio de las prisiones y acordamos rentar una celda real y moverla desde Oklahoma a San Antonio con un tráiler. La empresa acepta el trato, mi curador Riley Robinson hace el negocio. Logra rentar la celda por dos meses a un costo de 8 mil dólares (mi fee como artista eran 7 mil dólares y lo utilizó de manera íntegra en el proyecto) con la ventaja de que la empresa podría usar la sala de exhibición de Art Pace también como sala de exhibición para clientes potenciales viviendo en el área de Texas. Posteriormente la celda fue devuelta a Oklahoma.

Muchos centroamericanos que se van de sus países lo hacen para escapar de la violencia; gran parte de esta violencia ha sido producida por la intervención de los Estados Unidos y su apoyo a regímenes opresivos. En este sentido, me interesaría saber cómo entiendes este ciclo de brutalidad en el contexto de America’s Family Prison, a mi entender es un proyecto que enfrenta el pasado, el presente, y el futuro a la vez.

En Guatemala parece que el tiempo tiene una continuidad distinta. El pasado y sus atrocidades siguen haciendo estragos en el presente y marcan nuestro futuro. Guatemala es uno de los países más desiguales del mundo y uno de los más golpeados. Gran parte de nuestra tragedia se debe, claro está, a la intervención de los Estados Unidos en el país que inició en el año 1954, pero también a la avaricia y perversidad de una clase criolla oligarca que ha despojado sistemáticamente a los pueblos mayas siendo responsables de la miseria y el hambre en el país, que es además uno de los países con mayores recursos de las Américas. Esta desigualdad y explotación constante no son nuestros únicos lastres. Guatemala tuvo además una larguísima guerra que dejó miles de muertos y desaparecidos, y durante esa época se dieron las primeras olas inmensas de migrantes hacia el norte. Luego llegó una paz ficticia y luego juicios a militares necesarios que fueron obstaculizados por la misma clase criolla y los Estados Unidos. La economía en el país, en todos estos años de guerra y de ficticia paz, nunca mejoró. Las condiciones de vida para la gran mayoría, tampoco. Esto mantuvo un flujo migratorio constante hacia el norte por parte de personas buscando una manera de vivir o sobrevivir. Luego empezaron las deportaciones masivas, y con ello nuevos problemas en la región: la aparición de maras, luego una nueva narco guerra y una tremenda exacerbación en la violencia, los feminicidios.

Durante todos estos años de tragedias la gente siguió huyendo.

Los inmigrantes, migrantes, y refugiados centroamericanos fueron siempre invisibles, viajando de noche, cruzando fronteras a través de coyotes o viajando solos por desiertos, ríos y caminos donde se jugaban la vida. Esto continuó hasta el año 2018. A partir de entonces los viajeros no fueron más fantasmas, se agruparon en caravanas y sin dinero, comida ni coyotes cambiaron la dinámica y viajaron de día, sin más armas que su propia hambre. Al mismo tiempo los inmigrantes que viajaban con coyote seguían llegando, miles de jóvenes empezaron a viajar y llegar solos a la frontera. Esto provocó una reacción sin precedentes por parte de Estados Unidos. El nuevo gobierno de Donald Trump instauró entonces la estrategia de tolerancia cero y miles de familias fueron separadas en la frontera y los menores puestos en una nueva forma de prisión. Esta vez, prisiones privatizadas para menores que son comparadas con campos de concentración. En estos centros varios menores perdieron la vida. Entre ellos más de cinco menores guatemaltecos.

Algunas de tus obras, como por ejemplo Quién puede borrar las huellas, tienen lugar en el espacio público. ¿Cómo se modifica tu proceso de trabajo cuando haces este tipo de intervención?

Mi interés en trabajar en el espacio público seguramente se debe al hecho de que soy guatemalteca. Cuando empecé a trabajar no tenía muchas herramientas con las cuales defenderme, no venía de ninguna escuela de arte, y en el país existían muy pocos espacios para el arte contemporáneo. Lo que tenía eran las ideas, la rabia, el cuerpo y el espacio público. A diferencia del primer mundo, el espacio público en nuestras regiones, es público. Podemos tomarlo con libertad. Yo aproveché este privilegio.

Cuando trabajas en el espacio público trabajas para una mayoría de público no especializado: el transeúnte posiblemente no entiende de qué se trata de arte, qué es un performance, y esto lo hace más interesante. Su reacción a la experiencia es más honesta, desde una lectura menos pretenciosa, más horizontal.

¿Podrías reflexionar acerca de cómo entiendes el papel del extractivismo y sus efectos en tu obra Looting, también en la colección de MoMA?

En Looting hago una metáfora de mi boca con mi tierra. Mi boca representaba mi tierra, llena de recursos, virgen, perfecta. El taladro representaba la industria extractiva, agujereando sin ningún tipo de ética, robando el oro sin ningún tipo de moral.

Yo viajo a Alemania con la boca llena de oro, mis ocho molares han sido rellenados con implantes de oro guatemalteco de muchos quilates. En Alemania el dentista frente al público extrae mis rellenos de oro, uno por uno, el taladro no cede y mi boca queda cansada repleta de agujeros. De esta manera regreso a mi país, con la boca vacía. Las riquezas de mis dientes se han quedado en Alemania, expuestas en un museo.

Además de Looting, tu performance Tierra (2013) pareciera aludir a los procesos de extracción de recursos naturales. ¿Cómo entiendes la relación entre extracción y cuerpo humano?

Siempre digo que sobre el cuerpo de las mujeres se escribe gran parte de la historia. Esta vez cambiaría la frase para decir que sobre los cuerpos de los que son considerados los otros, también. El despojo que ha existido de la vida, de la cultura, de los recursos, está plasmado en nuestro adn. Somos un pueblo eternamente saqueado y sin embargo somos un pueblo de lucha, de resistencia, de resiliencia. Esto es lo que quería enfatizar en la pieza Tierra. A mi alrededor todo es caos, todo es robo, y, sin embargo, permanezco de pie, en posición frontal de lucha, defendiendo la tierra de la cual me sostengo con mis raíces.

Regina José Galindo. Looting (El saqueo). 2010

Regina José Galindo. Looting (El saqueo). 2010

Regina José Galindo. Documentación de Looting. 2010

Regina José Galindo. Documentación de Looting. 2010

Esto es lo que quería enfatizar en la pieza Tierra. A mi alrededor todo es caos, todo es robo, y, sin embargo, permanezco de pie, en posición frontal de lucha, defendiendo la tierra de la cual me sostengo con mis raíces.
Regina José Galindo

En su ensayo “Radical Exposure,” la teórica Diana Taylor sostiene que en Guatemala la matanza de los pueblos indígenas durante el régimen de Ríos Montt (1982–83) casi nunca suscitó reacciones de empatía. Y se pregunta si la documentación de un performance, refiriéndose a Tierra, sería capaz de generar esa sensación y esa actitud. ¿Cómo piensas el papel de la empatía en tu obra?

Las cosas no son tan simples como pueden expresarse desde afuera. Durante la intervención de los Estados Unidos en Guatemala se creó una feroz campaña de comunicación para infundir miedo frente a una Guatemala comunista. Esta campaña fue exitosísima. Esta idea se sembró no solo en el imaginario de la población norteamericana que hizo ojos ciegos ante la situación de violencia y muerte existente en el país, también se sembró en la propia población guatemalteca. Esa idea sigue hoy existiendo.

La gente estaba confundida, tenía miedo. Día tras día eran desaparecidas decenas de individuos pensantes—esto sucedió durante los primeros años de nuestra guerra. Los cuerpos de maestros, activistas, poetas y sindicalistas aparecían torturados en las calles o eran secuestrados para nunca jamás volver a ser vistos. La guerra posteriormente se movió a las comunidades indígenas y entonces sucedió el genocidio, uno que aún hoy no es aceptado por la mayoría de la población guatemalteca ya que nuestra memoria ha sido negada.

La performance Tierra surge de un testimonio que escucho durante el juicio por genocidio contra Ríos Montt. Un militar, testigo protegido, narra cómo el ejército llega a las comunidades indígenas junto con máquinas retroexcavadoras y cómo la máquina se encarga de hacer inmensas fosas donde tiraron los cuerpos de los indígenas, muchas veces vivos. Posteriormente, estas tierras donde sucedieron las masacres fueron repartidas. Todo estaba conectado: guerra, violencia, recursos. Para sentir empatía ante una tragedia humana de tales magnitudes no basta un performance. Para expresar la rabia tampoco. Pero lo intentamos.

Para concluir, me gustaría preguntarte sobre cómo impactó la crisis del COVID, y específicamente la cuarentena, en tu cotidianidad artística, en tu obra, así como en tus ideas.

En Guatemala la pandemia llegó de forma lenta y ha caminado, igualmente, a paso lento y pesado. En lo personal, el confinamiento afectó grandemente mi trabajo, ya que me como todes ante la imposibilidad de viajar y encontrar fuentes de trabajo en mi país parecía una tarea casi imposible.

La cuarentena fue dura, hice y sigo haciendo talleres de pensamiento crítico y esto me mantiene activa. Intento no quedarme en pausa demasiado tiempo, aunque mi estado de ánimo muchas veces me lo exige. Sea como sea, el tiempo pasa sin descanso, hay días mejores que otros y sigo pensando proyectos y participo siempre que puedo de charlas o actividades. Algunos días siento correr el óxido por mis venas en lugar de sangre y me preocupo. Otros días todo fluye. Esta ha sido la cuarentena más larga de la historia, no sabemos cuándo exactamente terminará. Habrá que seguir resistiendo.

Los programas del Instituto Cisneros se llevan a cabo en conjunto con Contemporary and Modern Art Perspectives (C-MAP), la iniciativa de investigación global del MoMA, que cuenta con el apoyo de The International Council of The Museum of Modern Art.