Photo: Beatriz Meseguer

Artistas en diálogo con la ciudad

El artista Chemi Rosado-Seijo habla sobre Nueva York como capital de Puerto Rico y su proyecto con los guardias de seguridad del MoMA.

“Prefiero abrir puertas que pintar cuadros”. El artista Chemi Rosado-Seijo compartió el proceso de trabajar con los departamentos de seguridad y educación del MoMA a través del proyecto Más allá del uniforme y sobre obras de la colección del museo que utilizaron la ciudad de Nueva York como escenario en diálogo con sus comunidades. Esta charla tuvo lugar el 7 de marzo de 2020 como parte del programa en español #hablarte.

Pablo Helguera: ¿Cuándo visitaste Nueva York por primera vez y cómo te impactó esa experiencia?

Chemi Rosado-Seijo: Nueva York es una una ciudad multilingüe que la crearon, y la siguen creando, inmigrantes del mundo entero. Esto es lo lindo que tiene la ciudad y es una de las primeras cosas que impactan a cualquiera que viene aquí.

En 1992, durante mi primer año en la escuela de arte, tuve la oportunidad de visitar Nueva York y ver la primera retrospectiva que hubo en el Whitney de Jean-Michel Basquiat. Tenía 18 años y me volví loco. Ese fue el momento en el que decidí que quería hacer arte.

Basquiat rompe con tantas formalidades de lo que uno concibe como arte formal sin dejarlo. Es un tipo que en un mismo trabajo le puede hablar a alguien de la calle y a un intelectual. Para mí esto es un reto: yo también quiero ser un poeta visual que pueda hablar con cualquier tipo de persona.

Jean-Michel Basquiat. Glenn. 1985

Jean-Michel Basquiat. Glenn. 1985

¿Ha sido Nueva York una inspiración para ti?

Puerto Rico es una colonia norteamericana; yo soy Puertorriqueño. Desde la migración que vino a Nueva York a partir de los 40, los puertorriqueños hemos influenciado a la cultura norteamericana y también esta cultura nos ha influenciado a nosotros. En esos momentos, cuando yo venía a Nueva York para el noventi, yo decía que esa era la capital de Puerto Rico; nosotros siempre nos vimos como apoderándonos de Nueva York.

Siempre ha habido una relación muy especial entre Puerto Rico y Nueva York, ¿no?

Totalmente. Y continúa siendo un diálogo constante.

Basquiat tiene una dimensión particularmente interesante en su vida dado que él era mitad puertorriqueño, mitad haitiano y nacido en Nueva York.

En Basquiat uno encuentra hasta punk, puedes encontrar reggae y también puedes algo más popular: una canción romántica. Esa era una grandeza que tenía él. Y es un tipo que, como Keith Haring, salía a la calle, entraba al museo y volvía a la calle. Basquiat y Haring se mantuvieron en esa lucha que yo también trato de mantener.

En la pieza de Keith Haring uno encuentra la liberación de la gente: cómo se estaba viviendo la ciudad de Nueva York, entre un caos y una fiesta a la misma vez. En la pieza de Basquiat, se ven trazos de polo y de macho americano, triunfante. Esta idea del artista es casi contraria a la de Keith Haring, que era como de cora, viviendo el presente como tipo gay, abiertamente gay. Su pintura está llena de eso también. Y siempre hay una crítica. Es también como una cueva.

Ambos trabajos reflejan el sitio donde están, el Nueva York en el que están. Y algo que creo que tratamos de hacer en el trabajo [en Más allá del uniforme] es ver cómo estamos aquí, en el 2020, en estas situaciones políticas, en esta calidad en la que hemos vivido; y pienso cómo, en mi caso, contribuir a eso; cómo puedo hacer algo de otro modo, que no es esta pintura formal y hermosa; cómo puedo hacer una especie de Keith Haring.

Keith Haring. Untitled. 1982

Keith Haring. Untitled. 1982

¿Cómo fue tu proceso de trabajar con los departamentos de educación y seguridad del museo?

Mi proceso viene de un interés de hacer algo con [el departamento de] seguridad del Museo. A lo mejor todos hemos notado que la mayoría son [empleados] negros, americanos o afroamericanos, puertorriqueños, Brown people. Es curioso cómo en instituciones culturales tan importantes esto continúa pasando, cómo sigue siendo un reflejo tan claro en la sociedad. Y a mí me gusta señalar esto: “mira, esto está pasando aquí.” Y más allá de eso, en algún momento, haciendo fotos secretas [en el museo], un guardia en un momento me dijo: “yo soy mucho más que un guardia de seguridad.” Así que cuando me invitaron a hacer algo, pensaba en un proyecto amplio y en mi impulso de querer trabajar con ellos. El fantástico equipo de aquí, entre Alethea [Rockwell, Educación] y Sarah [Kennedy, Educación], habían ya hablado con Chet [Gold, Seguridad], y con algunos de los artistas [de los guardias de seguridad]. Ese primer meeting, o sea, en abril 29 del año pasado, hicimos un poco de conecte y dijimos: “sea lo que sea que pase, vamos a hacer algo.”

Ustedes hicieron una guía acústica fantástica en la que diferentes personas del departamento escogen una obra para hablar de ella. Y todas estas obras están aquí con nosotros…

Para Brian [Wilson aka Soigné Deluxe] Keith Haring significa su vida. Este fue el momento en que él vió arte por primera vez y dijo: “guau, yo quiero hacer eso.” Y Chet [Gold] se ve aquí [en Basquiat], él viene y se ve aquí y dice: “guau, yo aquí estoy.” Igual que Haring fue para Brian, Basquiat fue para mí. Cuando yo vi a Basquiat por primera vez dije: “guau, yo voy por ese camino”; era un punki loco, etcétera, pero sabía que ese era mi destino.

¿Qué aprendiste del proceso de colaboración con los guardias de seguridad?

Aprendí a mirar diferente. Gracias a Kevin [Reid aka LuxuReid] y Scottie [Scott aka ACRIME145ER], aprendí que hay genios aquí. José Colón [aka HateOne/156] sabe más de arte que mucha gente que yo conozco. [Aprendí] sensibilidades y reafirmó que vivimos en un mundo en que estamos “sobre mirando” o mirando muy por encima, y los underdogs, o la gente que está haciendo el trabajo debajo de la base, tiene mucho más que aportar que lo que a veces creemos. El departamento de curaduría debería reunirse con seguridad y aprender un poco también. El departamento de dirección debiera reunirse con otros departamentos y aprender sobre el museo, del conocimiento que ellos [los guardias de seguridad] tienen de estar día a día aquí. El departamento de educación no lo tenía; pueden hacer encuestas y pueden hacer un montón de cosas pero no es lo mismo que vivir con este trabajo y con la gente.

En mi vida para mí esto es una puerta abierta. También es una reafirmación de hacer proyectos y olvidarme de hacer arte. Es mucho más importante para mí el hecho de que Eva [Luisa Rodríguez] se presentó e hizo un performance sobre el trabajo de Frida [Kahlo], que de otro modo no hubiera pasado. Prefiero abrir puertas que pintar cuadros.

Creo que tu proyecto nos ha mostrado de una manera muy hermosa que en realidad el arte está en todas partes, que los artistas están en todas partes y no están solamente en las galerías o en museos: están en la calle, están entre nosotros. Y todo el mundo hace arte y la creatividad se encuentra en cada individuo.

Definitivo.

Leticia Gutiérrez: De todas las ideas que tuvieron para el proyecto, ¿hay alguna que no se realizó y que aún está en mente?

Una de mis favoritas es bien simple. En algún lado podría haber un rotulito en el que diga algo como: “eh, nos encanta que tomen fotos de las obras, pero puedes tomar el tiempo de mirarle, tener una experiencia con ella y después tomar la foto.” Eso es una cosa que podría existir en el elevador, a lo mejor.

Yo trabajo en lo social o con gente, con artistas, y los procesos son grandes. Acepto las cosas que hay en el proceso: encontrar, por ejemplo, que Joe [Joseph N. Tramantano], Master Joe, es un experto en la [revista] Fangoria, en monstruos y misterio, en cómo la gente enfrenta sus miedos, en “cómo los miedos son a lo mejor quiénes crean los monstruos”, como decía Joe. Y esto es algo a lo que pude haber dicho que no, esto es de otra cosa, pero hay que abrir la cosa y queda mucho mejor.