Un día después de la llegada de Rivera a la Ciudad de Nueva York, el New York Herald Tribune informó sobre sus planes de "pintar el ritmo de los trabajadores estadounidenses". La ciudad experimentaba uno de los mayores impulsos constructores de los tiempos debido, en gran medida, a los ejércitos de mano de obra excedente disponible durante la Depresión. Las figuras en primer plano usan un taladro neumático y un martillo para penetrar el subsuelo de granito de Manhattan. Más tarde, Rivera explicó que esta escena se refería al sitio donde se realizaban los preparativos para la construcción del Rockefeller Center, que aún se encontraba en sus primeras etapas cuando el pintor arribó a Nueva York.
Las herramientas que sostienen los trabajadores en Taladro neumático funcionan como extensiones prostáticas de sus cuerpos. Rivera consideraba esta alianza entre el hombre y la máquina como una suerte de fuerza natural, y decía "Somos los catalizadores que transformamos la materia prima de la tierra en energía. Somos una continuación del proceso geológico".
Rivera promovió una imagen de sí mismo como obrero común; a menudo vestía overoles de mezclilla y se jactaba de que al iniciar su carrera ganaba el salario de un pintor de brocha gorda. Asimismo, con frecuencia incluía imágenes disimuladas de sí mismo en sus murales. Con lo anterior en mente es posible considerar la figura rotunda al fondo de Taladro neumático como un autorretrato disfrazado que identifica al artista como trabajador manual.

Al trabajar en sus murales portátiles en El Museo de Arte Moderno, Rivera realizó excursiones de dibujo a sitios en construcción en toda la ciudad, incluyendo el Rockefeller Center. La escala del proyecto —un complejo de numerosos edificios que en su estado final abarcó tres cuadras de la ciudad— debió impresionar a Rivera y apelar a su fe en el potencial de la modernización como fuerza para la transformación social. Tan solo la etapa de excavación del sitio exigió ocho palas de vapor, cien camiones y más de doscientos hombres.
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El New York Herald Tribune describió Taladro neumático como un "retrato de la actividad de la excavación para construir los cimientos del edificio, con tres hombres perforando, perforadoras subiendo y bajando y camiones entrando y saliendo de la excavación". Raymond Hood, el principal arquitecto del Rockefeller Center, planeó que el sitio se extendiera no sólo precipitándose hacia las alturas con sus rascacielos impresionantes, sino también hacia las profundidades de la tierra. Rivera alude a este diseño innovador al concentrarse en los trabajadores de la construcción que excavan en la entrañas de la tierra. El mural portátil también sirve como contrapunto de las famosas fotografías de Lewis Hine que documentan los peligros enfrentados por los trabajadores de la construcción en equilibrio precario sobre travesaños en las alturas de los nuevos rascacielos.

En la actualidad, se desconoce el paradero del mural portátil Taladro neumático. Nuestro conocimiento de la obra se basa en fotografías existentes y en este cartón a escala completa que revela los intentos de Rivera por captar la fuerza vibrante de las modernas herramientas de construcción. Las líneas zigzagueantes dan a la composición una atmósfera de dinamismo y los pies del trabajador a la derecha, vistos en múltiples posiciones, indican las reverberaciones del martillo neumático.