El tapiz de Kuri representa lo que parecería ser un recibo completamente olvidable de las compras realizadas durante una visita al supermercado Superama en la ciudad natal del artista en México, una lista de adquisiciones que incluyen atún, verduras, Cheetos y chocolate. Sin embargo, transformado por el artista en un gran tapiz tejido a mano, provee a la cotidianidad materializada en este trozo de papel típicamente efímero de una profundidad absurda.
Paulina Pobocha, Curadora Asociada, Departamento de Pintura y Escultura