La Caja Bolide 12 de Oiticica marca un importante punto de transición en la carrera del artista: de las pinturas y esculturas más convencionales que cuelgan sobre la pared o el techo, a objetos interactivos con los que el espectador podría interactuar físicamente. La construcción está llena de rocas, arena y tierra y fue diseñada para ser manipulada, lo que permite una experiencia multisensorial que combina el tacto y la vista.
Paulina Pobocha, Curadora Asociada, Departamento de Pintura y Escultura