Una de las audaces pioneras de la época de la posguerra, la artista brasileña Lygia Clark reinventó no solo cómo se vería una escultura, sino cómo podría comportarse el espectador ante la misma. Este trabajo, parte de su Serie Animal, fue construido para ser tocado y manipulado. La escultura tiene que ver con la potencialidad: Clark la ofrece como una propuesta abierta para ser considerada y explorada. Y aunque hoy el Museo no puede permitir que sus visitantes toquen la escultura, la sensación de libre experimentación inherente a su forma segmentada permanece.

 

Ann Temkin, Curadora en Jefe de Pintura y Escultura Marie-Josée y Henry Kravis